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12 de abril de 2011

Comer y rascar...

¡Buenas tardes!

"Donde fueres, haz lo que vieres" que reza un dicho y, como una no quiere ser menos, nos hemos "ajaponesado" un poco y me he vuelto a unir a esa fiestecita que llaman 花見 (hanami), aunque también se podría traducir como "simple excusa para observar los bonitos cerezos con el aliciente de comer y beber a mansalva con los amigos y con algún que otro japonés y/o guiri que pasaba por allí y se intenta acoplar".

Pero no era un hanami cualquiera, no señor; el nuestro era probablemente único en su especie en todo el parque de Yoyogi, y quizá hasta en todo Tokyo: entre 15 y 20 personas, mucha comida, mucha bebida, buena compañía... ¡y un jamón!


Damas y caballeros, ¡les presentamos la sensación del momento!

Decenas de árboles de cerezo rodeados por cientos de mantelitos azules, dando gracias a que sólo están florecidos un par de semanas al año.

Gente con equipos de música (un radiocasette de los veinte duros y un par de altavoces), mucho alcohol (sino el experimento sociológico no sale), un par de atrevidos que pasaban por ahí para unirse a ellos (si hay algún guiri entre ellos, mejor) y, sobre todo, poca timidez y muchas ganas de divertirse.


A medida que iba cayendo la noche, los moradores de las praderas se iban retirando a sus cuevas por miedo a sucumbir a las oscuras sombras que se cernían poco a poco sobre ellos... Vamos, que iba oscureciendo y habían cuatro farolas contadas. Además, había que velar el cuerpo del caído en combate...

Siempre estarás en nuestros recuerdos... Digo, en nuestros estómagos...

Todos éstos son los culpables de tal masacre:



Si alguien por casualidad se los encuentra por la calle, éstos son los pasos a seguir: no te cruces por delante suyo, evita tocarlos y, sobre todo, ¡no les mires directamente a los ojos!, podrían acabar devorándote antes de que ni siquiera te dieras cuenta...

¡Hasta otro día!

8 de abril de 2011

帰った!

¡Buenas tardes!

Después de unas dos semanitas en Barcelona, ya estoy de vuelta por Tokyo. Aterricé en Narita el miércoles a las 9 de la mañana maldiciendo otra vez el hecho de que prácticamente no pude dormir en las más de diez horas que duró el viaje; tendré que acostumbrarme, qué remedio.

Al día siguiente ya tocaba empezar las clases de nuevo, pero esta vez con sorpresita incluída: cambio de clase forzoso. De las 15 ó 16 personas que somos en mi clase, sólo habíamos vuelto cuatro personas, así que la academia decidió "arrejuntarnos" a todos y ponernos en una de las clases del curso intensivo, que ahora tiene horario de mañana. Pero no queda ahí la cosa, porque de las cuatro personas que llegamos, dos están estudiando para el examen para subir de nivel, así que les diremos adiós; otros tres que están por llegar también harán este examen (y todos son chinos, así que hay un 99% de posibilidades de que lo aprueben); otras tres personas están pensando en esperar para volver el siguiente trimestre (que empieza en julio); de la mayoría del resto no hay noticias... Resumiendo: no quedaremos ni cuatro gatos, con lo bien que me lo pasaba en clase...

Como ya dije, de la central nuclear y toda esa mandanga no voy a hablar, ya hay suficiente (des)información. Y para mis amigos que me leen desde España (¡holaaa!), ayer hubo una réplica bastante fuertecita y larga, una de las más fuertes desde hace semanas, pero aquí prácticamente cada día hay réplicas así que, aunque no nos guste y nos entre el canguelo (ayer se me pusieron de corbata sin ni siquiera tener yo de eso), ya es el pan nuestro de cada día. Aunque, como llevo repitiendo una y otra vez que hasta ya me hago cansina, aquí lo importante es toda la gente que sufrió la devastación del tsunami.

Y cambiando al tema que yo quería comentar, ¡ya ha llegado el 花見 (hanami)! Los cerezos ya están en flor desde hace varios días y es realmente precioso el ver todos los árboles de 桜 (sakura) florecidos, y cómo sus pétalos vuelan y se posan en el suelo formando un manto blanco y rosado.

Tenía muchas ganas de volver ya porque no quería perderme este espectáculo, que pude ver cuando vine de vacaciones hace cinco años, pero se me quedó la espinita clavada de no poder disfrutar de un picnic debajo de los cerezos como es tradición aquí. Así que este mediodía la academia nos invitó a los estudiantes a ir al parque de Yoyogi a comer contemplando los bonitos árboles de cerezo (además, la comida y la bebida la pagaban ellos, no se podía pedir más xD).




¡Hasta otro día!