24 de abril de 2011

Aún quedan dos

¡Buenas tardes!

Ya es domingo, otra semana más se acaba y nos espera el comienzo de otra a la vuelta de la esquina. Pero ésta no ha sido una semana cualquiera; no, no.

El día de los taikos iba tocando a su fin pero aún quedaba una sorpresita que llevaba esperando desde hacía varios meses: ¡un partido Madrid - Barça!

Como todo futbolero sabe, a estas alturas los únicos equipos que pueden luchar por el título de Liga son el Barcelona y el Madrid, así que era un partido bastante importante; algunos incluso dijeron que era el que decidiría la Liga.

Pero esto no es todo porque el día 20 de abril (fecha muy importante también para mí por otras razones :P) se volvían a enfrentar en la Final de la Copa del Rey. Ese miércoles, mientras iban pasando las horas, la desesperación se iba posando sobre mí al ver que no había un maldito bar en todo Tokyo en el que dieran en directo el partido. Me vino a la cabeza la imagen de mí misma viendo el partido en casita, en el ordenador, a oscuras y sin poder celebrar a gritos si el Barça marcaba un gol (por eso de no despertar a la compi :P).

¡Pero nunca se debe perder del todo la esperanza! Cuando me dijeron que habían encontrado un bar, veía que el cielo se me abrió de par en par. Así pues, cogí casi el último tren de la noche y me planté en Shibuya (para variar) pasada la medianoche. Unas cuantas cervecitas para hacer tiempo hasta las cuatro de la mañana (sí, aquí es de madrugada...) y directos al bar. Nada más entrar, dos camisetas del Barça y del Madrid nos esperaban en la puerta anunciando el partido.



Un poquito más de bebida, muchas risas, una porra que al final nadie ganó, muchos nervios, unos cuantos insultos dirigidos a la pantalla de la televisión (creo que todos eran míos xD) pero, sobre todo, una magnífica noche. Diría que el resultado del partido era lo que menos importaba, pero tampoco estaría diciendo del todo la verdad. Es cierto que me jodió (y mucho) que el Barça acabara perdiendo, pero lo que yo de verdad quería era poder disfrutar del encuentro con amigos. ¡Misión cumplida!

Ahora toca pensar en los otros dos partidos que vuelven a enfrentar al Barça y al Madrid, esta vez en las semifinales de la Champions. A ver si alguien más se anima para ir conmigo a verlos... ¡Al final hasta nos cansaremos de tantos "Clásicos"!

¡Hasta otro día!

Edit: puse que eran los cuartos de la Champions pero son las semifinales, perdón. Ya no sabe una dónde tiene la cabeza... :P

18 de abril de 2011

¡Una de Taikos, por favor!

¡Buenas tardes!

Si decimos en España decimos Barajas o El Prat automáticamente asociamos estos nombres con los aeropuertos; si aquí decimos Narita seguramente también pensaremos en su aeropuerto, aunque detrás de estos nombres además se esconden ciudades. El sábado pude visitar una de ellas. Supongo que por descarte ya sabréis a cuál me refiero, pero para los menos ávidos diré que se trata de Narita.

Como suele ocurrir cada año, por lo que me han dicho, se celebra un matsuri (festival) relacionado con los taiko (太鼓), un tipo de "tambor". Según el pozo de la sabiduría, estos tambores se utilizaban antiguamente en los templos y santuarios de todo Japón creando el estilo musical Gagaku, que parece que aún existe hoy en día. Otra de las funciones que también tenían era durante las guerras, en las que servían para marcar el paso de las tropas, motivarlas o incluso anunciar órdenes.

Y ya un poquito más culturizados, yo incluída, prosigamos con la entrada. Tras llegar una hora tarde porque los trenes se retrasaron gracias a nuestro buen amigo "terremoto" (¿o fue su novia "réplica"?), empezamos con una cervecita, obviamente, y luego con el primer espectáculo de taiko con unos espléndidos 25 grados de temperatura.



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En el vídeo no se puede apreciar muy bien el sonido porque, a parte de que la cámara de fotos es bastante sencillita, la menda no es demasiado prolija en esto de la fotografía y la tecnología en general, pero puedo asegurar que es sorprendente.

Esta otra demostración de taiko estuvo también muy bien, sobre todo porque la agrupación quiso que el público participara y repartió una especie de mini taiko y botellas con bolitas dentro para hacerlas sonar al ritmo de la canción.




La siguiente parada fue otra demostración de varios grupos que hacían justo delante del enorme templo de Narita.




La última parada obligada era la que llevaba al templo, del que no pudimos disfrutar mucho pero que ya de por sí se veía enorme y realmente bonito.




A última hora de la tarde tienen lugar dentro del templo varias actuaciones más de, supuestamente, los mejores grupos. El primero de ellos que vimos, que era espectacular la puesta en escena y cómo se veía que los integrantes ponían esfuerzo y entusiasmo, era un grupo de chicos y chicas tan jóvenes que dudo que ninguno de ellos llegase ni siquiera a los 18 años.


El siguiente grupo ya era de gente algo más entrada en años y tocaban también un shinobue; ¡hasta bailaban!


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La foto no le hace mucha justicia, porque el tío tenía unas espaldas...

Fue un día muy entretenido y divertido. Nunca había visto una actuación de taiko en vivo y en directo y he de decir que son impresionantes: el sonido (no se aprecia en los vídeos, pero es espectacular), la coordinación con la que llevan los movimientos, el esfuerzo y todas las horas que han practicado, el entusiasmo con el que tocan... Si alguien aún no lo ha visto en directo, lo recomiendo.

¡Hasta otro día!

12 de abril de 2011

Comer y rascar...

¡Buenas tardes!

"Donde fueres, haz lo que vieres" que reza un dicho y, como una no quiere ser menos, nos hemos "ajaponesado" un poco y me he vuelto a unir a esa fiestecita que llaman 花見 (hanami), aunque también se podría traducir como "simple excusa para observar los bonitos cerezos con el aliciente de comer y beber a mansalva con los amigos y con algún que otro japonés y/o guiri que pasaba por allí y se intenta acoplar".

Pero no era un hanami cualquiera, no señor; el nuestro era probablemente único en su especie en todo el parque de Yoyogi, y quizá hasta en todo Tokyo: entre 15 y 20 personas, mucha comida, mucha bebida, buena compañía... ¡y un jamón!


Damas y caballeros, ¡les presentamos la sensación del momento!

Decenas de árboles de cerezo rodeados por cientos de mantelitos azules, dando gracias a que sólo están florecidos un par de semanas al año.

Gente con equipos de música (un radiocasette de los veinte duros y un par de altavoces), mucho alcohol (sino el experimento sociológico no sale), un par de atrevidos que pasaban por ahí para unirse a ellos (si hay algún guiri entre ellos, mejor) y, sobre todo, poca timidez y muchas ganas de divertirse.


A medida que iba cayendo la noche, los moradores de las praderas se iban retirando a sus cuevas por miedo a sucumbir a las oscuras sombras que se cernían poco a poco sobre ellos... Vamos, que iba oscureciendo y habían cuatro farolas contadas. Además, había que velar el cuerpo del caído en combate...

Siempre estarás en nuestros recuerdos... Digo, en nuestros estómagos...

Todos éstos son los culpables de tal masacre:



Si alguien por casualidad se los encuentra por la calle, éstos son los pasos a seguir: no te cruces por delante suyo, evita tocarlos y, sobre todo, ¡no les mires directamente a los ojos!, podrían acabar devorándote antes de que ni siquiera te dieras cuenta...

¡Hasta otro día!

8 de abril de 2011

帰った!

¡Buenas tardes!

Después de unas dos semanitas en Barcelona, ya estoy de vuelta por Tokyo. Aterricé en Narita el miércoles a las 9 de la mañana maldiciendo otra vez el hecho de que prácticamente no pude dormir en las más de diez horas que duró el viaje; tendré que acostumbrarme, qué remedio.

Al día siguiente ya tocaba empezar las clases de nuevo, pero esta vez con sorpresita incluída: cambio de clase forzoso. De las 15 ó 16 personas que somos en mi clase, sólo habíamos vuelto cuatro personas, así que la academia decidió "arrejuntarnos" a todos y ponernos en una de las clases del curso intensivo, que ahora tiene horario de mañana. Pero no queda ahí la cosa, porque de las cuatro personas que llegamos, dos están estudiando para el examen para subir de nivel, así que les diremos adiós; otros tres que están por llegar también harán este examen (y todos son chinos, así que hay un 99% de posibilidades de que lo aprueben); otras tres personas están pensando en esperar para volver el siguiente trimestre (que empieza en julio); de la mayoría del resto no hay noticias... Resumiendo: no quedaremos ni cuatro gatos, con lo bien que me lo pasaba en clase...

Como ya dije, de la central nuclear y toda esa mandanga no voy a hablar, ya hay suficiente (des)información. Y para mis amigos que me leen desde España (¡holaaa!), ayer hubo una réplica bastante fuertecita y larga, una de las más fuertes desde hace semanas, pero aquí prácticamente cada día hay réplicas así que, aunque no nos guste y nos entre el canguelo (ayer se me pusieron de corbata sin ni siquiera tener yo de eso), ya es el pan nuestro de cada día. Aunque, como llevo repitiendo una y otra vez que hasta ya me hago cansina, aquí lo importante es toda la gente que sufrió la devastación del tsunami.

Y cambiando al tema que yo quería comentar, ¡ya ha llegado el 花見 (hanami)! Los cerezos ya están en flor desde hace varios días y es realmente precioso el ver todos los árboles de 桜 (sakura) florecidos, y cómo sus pétalos vuelan y se posan en el suelo formando un manto blanco y rosado.

Tenía muchas ganas de volver ya porque no quería perderme este espectáculo, que pude ver cuando vine de vacaciones hace cinco años, pero se me quedó la espinita clavada de no poder disfrutar de un picnic debajo de los cerezos como es tradición aquí. Así que este mediodía la academia nos invitó a los estudiantes a ir al parque de Yoyogi a comer contemplando los bonitos árboles de cerezo (además, la comida y la bebida la pagaban ellos, no se podía pedir más xD).




¡Hasta otro día!

4 de abril de 2011

¡A la rica barbacoa!

¡Buenas tardes!

Cumpliendo con nuestra tradición anual, de tan larga trayectoria que ya ni recuerdo... Espera, sí que me acuerdo; empezamos el año pasado.

Volvamos a comenzar. Cumpliendo con nuestra tradición anual, que me la he sacado de la manga hace cinco minutos, aprovechamos el buen tiempo que hacía últimamente para irnos a Cubelles a celebrar lo que se tiene que celebrar cuando llega la primavera y el calorcito: ¡una barbacoa! Provisiones: mucha carne (costillas, churrasco, butifarra, chorizo... vamos, todo el cerdo entero), refrescos, cervecitas, patatas y mucha buena compañía. Con los coches bien cargaditos, llegamos a la que parece ya nuestra segunda casa para empezar a cocinar los manjares y ponernos como el animal que nos íbamos a comer (sí, como unos auténticos cerdos).

Unas cuantas cervecitas y unos toques de balón para ir abriendo boca mientras se cocinaba todo.

Unos pocos mimitos para la invitada sorpresa (la que tiene aspecto perruno, maticemos).


¡¡Y al ataque!!


Y aun siendo unas 25 personas, ¡sobró comida! Después, para bajar un poco todo el colesterol que nos metimos entre pecho y espalda, un poquito de licor de manzana...


... y varias horas jugando como niños a lo que se nos ocurría en ese momento: fútbol, "sangre-stop" (juego de cuando teníamos, no sé, ¿ocho años? :P), "peste alta" (sí, ese día nos dio por recordar nuestra infancia xD)... En fin, que acabamos bastante agotados corriendo de un lado para otro.



Aunque la que acabó más cansada fue ella, dormidita como un bebé.


Hoy toca despedirse otra vez de la familia y los amigos, aunque creo que esta vez se me hará un poco más difícil, no sé por qué...

En fin, último post again desde Barcelona.

¡Nos vemos ya en Tokyo! ;)