22 de septiembre de 2012

Se cierra el chiringuito

Por razones personales, no voy a volver a publicar nada más en el blog hasta nuevo aviso.

No voy a eliminarlo ya que considero que sería una verdadera pena perder todo lo que he ido publicando por aquí: opiniones, experiencias vividas, fotos... No encuentro justo que, por culpa de unas personas en particular, deba borrar esta parte de mi vida como si no hubiera existido nunca.

Sólo te voy a decir una cosa, porque sé que me estás leyendo: puedes utilizar todo lo que quieras y hacer una y otra vez lo que has intentado hacer durante tantos años. Pero, si hasta ahora no te habías dado cuenta, que sepas que hace mucho que nos has perdido para siempre.

A la (poca) gente que sigue mi blog, gracias por todos vuestros comentarios y vuestro apoyo.

Sílvia

30 de julio de 2012

Aún sigo viva

Cuatro meses sin publicar nada, es un pecado. Quizá hasta alguien se preguntaba si aún estaría con vida y, a no ser que esté en una peli de Amenábar sin haberme dado cuenta, aún sigo respirando.

Un año y diez meses que llevo aquí, se dice pronto. Pero lo que empezó un 28 de septiembre del 2010 se va a acabar el 12 de octubre de este año; el día de la hispanidad, irónicamente. Quizá no quería pensar en ello, pero parece que el sentimiento de "cuenta atrás" ya ha hecho mella en mí.

Poco más de dos meses me quedan en el país del sol naciente. He vivido "el" terremoto, por suerte no un tsunami, he podido ver con mis propios ojos el resultado de la devastación pero también el poder de la solidaridad humana. He conocido a mucha gente; algunos que se fueron igual que vinieron pero otros de los que me enorgullezco que me llamen "amiga" -incluso me gustaría que alguno me llamase algo más. He logrado sobrepasar la barrera del "konnichiwa" y el "arigatô" y ahora soy capaz hasta de hacerme entender en japonés; incluso ha mejorado bastante mi inglés. 

Muchas vivencias, muchas experiencias y recuerdos que me llevaré de vuelta a mi Barcelona. Pero aún queda tiempo para fabricar más recuerdos: un último viajecito de voluntaria a Tôhoku, otro a Osaka y uno más a Okinawa; poder enseñar a mi madre, que se merece más de un monumento, una pequeña parte de la ciudad en la que he estado viviendo casi dos años; hanabis (fuegos artificiales), matsuris (festivales)...

Dejar de lado lo trivial y concentrarse en lo bueno que queda.

¡Hasta otro día!

18 de marzo de 2012

Tôno y Kamaishi - Día 1

Viernes día nueve, once de la mañana y ya estoy en la Nippon Foundation (日本財団) con mi (prestada) mochila a hombros y con los nervios de siempre aunque minimizados por las tremendas ganas que tenía de volver a Tôhoku después de tres meses.

Como cada vez, reunión con todos los voluntarios, una pequeña orientación para todos por parte de la Nippon Foundation y de los coordinadores que nos iban a acompañar a cada grupo y a esperar a montarnos en el autocar.

Esta vez, como la anterior, mi destino era Tôno (遠野), en la prefectura de Iwate (岩手県). Incluyendo a nuestro coordinador, en total éramos nada más y nada menos que 35 personas, hasta ahora el grupo más grande que había ido a Tôno. En el otro grupo, que fue a Kesennuma (気仙沼), eran también bastantes, unas 20 y pico personas.

Pero esta vez no era como las demás, no; esta vez era, si cabe, aún más especial. Durante la estancia, del 9 al 12 de marzo, el domingo se cumplía exactamente un año desde que ocurrió el "Gran Terremoto del Este de Japón" (東日本大震災). Un año desde que hubo un terremoto de magnitud 9.0 en la zona noreste de Japón; un año desde que ese terremoto provocó un gran tsunami (津波) de olas de 10 metros, que en algunos puntos determinados hasta alcanzaron los 39 metros de altura (algo así como unos 18 pisos de altura de un edificio), que se adentraron en tierra con una fuerza tan brutal que arrancaban casas de cuajo, movían barcos de cientos de toneladas como si fueran de papel.

Un año desde que esas olas se cobraron, según cifras oficiales hasta el 12 de marzo del 2012, 15.854 vidas, casi 27.000 heridos, cientos de miles de desplazados y aún 3.155 personas desaparecidas.

No, esta vez era diferente. Aún hoy no puedo expresar mis razones de por qué voy de voluntaria, ni siquiera yo misma las sé exactamente. Lo que sí sé es que me arrepiento muchísimo de no haber ido antes. La primera vez fue en septiembre, cuando ya habían pasado seis meses desde el terremoto, algo que jamás me perdonaré. Me da vergüenza decir que es sólo la tercera vez que voy cuando hay gente que ha ido ya 8 ó 9 veces, o incluso voluntarios que lo dejaron todo sin pensárselo dos veces y se fueron al norte a ayudar en lo que pudieran, llevando ya todo un año entero viviendo ahí.

Por desgracia aún queda muchísimo por hacer; muchos años pasarán hasta que se "recuperen". Pero en todo este año también se ha hecho mucho. Gracias a todas las fuerzas de autodefensa, el personal sanitario, los bomberos, la policía, los voluntarios, los famosos que han donado grandes sumas de dinero, las ONG; gracias a todos ellos se ha avanzado en la recuperación de las zonas afectadas. Pero, sobre todo, gracias al esfuerzo y el ánimo por continuar de todas las personas que sufrieron y siguen sufriendo en las zonas devastadas, esto se está llevando a cabo. Porque sin sus fuertes convicciones para seguir adelante, esto no podría ser posible.

Por todo ello, a toda esta gente: MUCHAS GRACIAS.


Dejo algunos links de utilidad, por si a alguien le interesa:


Nikkei Youth Network: organización para descendientes de japoneses que también se encarga de recibir solicitudes de extranjeros que quieran ir de voluntarios y ponerlos en contacto con la Nippon Foundation (en inglés y español)

Road Project: proyecto de la Nippon Foundation de voluntarios para ir al norte (en japonés)

Canpan Blog: Team [Nagagutsu]: blog y página de inscripción de voluntarios para ir al norte (en japonés)

Tôno Magokoro Net: organización creada a partir del terremoto del 11 de marzo que se encarga de recibir voluntarios individuales y también procedentes de otras organizaciones, y que gestiona todo lo relacionado con la ayuda (de cualquier tipo, siendo humana o material) que se recibe para toda la prefectura de Iwate (en inglés y japonés)

Kesennuma - Building for the future: página de Facebook de la provincia de Kesennuma (Miyagi) con noticias sobre su desarrollo y los proyectos que están llevando a cabo (en inglés)

8 de febrero de 2012

Para los olvidadizos

Después de mudarme otra vez de casa (ya haré algún día un post al respecto, pero ahora ése no es el tema), tenía que ir a la oficina de mi distrito, Nerima, para darles a conocer mi nueva dirección y que la cambiasen en mi carnet de residente extranjero y demás papeles.

Mientras esperaba a que la chica que me atendía volviera de hacer el papeleo, me fijé en que en un rinconcito de su mesa (luego descubriría que todas las mesas lo tienen) había esto:



Si por casualidad se te han olvidado las gafas en tu casa y normalmente sin ellas no aciertas a distinguir si lo que hay delante de ti es una mosca o un gran danés porque sólo ves un punto negro borroso, aquí tienes la solución.

De izquierda a derecha, las gafas negras son para aquéllos que sí ven la mosca, las azules son para los que dudan entre una mosca o un chihuahua, y las amarillas para los que creen que se han topado con el yeti en medio de Tokyo.

Qué apañados son estos japoneses a veces.

28 de enero de 2012

Otro más para la colección

Con esto de que no tengo mucho tiempo ni ganas de escribir en el blog, se me van acumulando las cosas que contar.

Por ejemplo, que mi querido Barça vino a Japón a jugar el Mundial de Clubes. Se enteraron que yo ahora estaba viviendo aquí y quisieron celebrarlo en Japón; qué considerados son.

El once de septiembre se ponían a la venta las entradas por internet y había que ser rápidos para comprarlas porque, conociendo lo previsores que son los japoneses, en pocos días ya se habrían agotado casi todas. Y no me equivoqué. Debido a problemas técnicos (si no tenías tarjeta de crédito japonesa se te complicaban bastante las cosas), el bueno de Xavi (popularmente conocido como "Calderiller") no las pudo comprar hasta el día siguiente. Otra amiga tardó sólo un día más y ya sólo quedaban las más caras...

En fin, a lo que iba. El día 15 de diciembre nos presentamos el Xavi y yo en el estadio de los Yokohama Marinos, donde se celebraba el partido de semifinales que enfrentaba al Barça con el Al-Sadd, sobre las 15:30h para recoger nuestras entradas físicas.



Con el botín en las manos y venciendo a duras penas la tentación de revender la tercera entrada, tocaba ir a dar una vuelta para hacer tiempo y empezar a doblar cervezas por si acaso dentro del estadio no vendían.

Lo habían montado todo bastante bien. Por el recinto habían muchos stands en el que podías hacer diversas actividades, sobre todo dirigidas a los niños: chutar penalties, hacerte fotos en un simulador de vídeo con camisetas de diversas selecciones (japonesa, inglesa, española...), participar en un sorteo, etc. Todo aderezado, eso sí, con miles de personas a tu alrededor.




Lo único que se veía era a gente con camisetas del Barça, el 99% todo japoneses; pero también nos encontramos con algunos fans culés españoles que vinieron expresamente a Japón a ver el Mundialito.


Ya se acercaba la hora del partido así que tocaba ir entrando a buscar nuestros sitios.


Aunque un poco más pequeño que el Camp Nou, el estadio de los Marinos era impresionante. Con capacidad para albergar a unos 77.000 espectadores, esa tarde estaba completamente a rebosar.




Pero que no os engañen las fotos: pese a haber más de 70.000 personas, durante el partido... ¡¡estaba todo el pu*o estadio en silencio!! Para muestra, un botón:

video

Excepto por nosotros y el resto de culés españoles ubicados en uno de los goles, que éramos los únicos que animábamos continuamente, parecía que estuviéramos en medio de un cementerio; silencio sepulcral. Era completamente desesperante. Los japoneses sólo animaban cuando alguno de los dos equipos estaba a punto de marcar; el resto del tiempo, sólo silencio...

No podía dejar escapar la oportunidad de ir a ver a mi Barça estando en Japón, así que fue una buena experiencia (cementerios aparte) y me lo pasé muy bien. A ver cuándo vuelven a hacernos una visita. Aunque quizá hay más oportunidades de verlos si voy yo a Barcelona, ¿no?





¡Hasta otro día!

21 de enero de 2012

Tentaciones... ¿o ya no?

Un día después de clase, caminando hacia una de las oficinas de correos en Shibuya, a alguien se le debió de caer sin querer un móvil al suelo; batería por un lado, carcasa por otro...


Así que lo recogí, lo recompuse y me fui al kôban (交番、こうばん), esos pequeños puestos de policía que sueles encontrar a la salida de las estaciones de tren/metro, a entregarlo. Aquí sobre el 80% de objetos perdidos, ya sea en la calle o dentro de los trenes, por ejemplo, suelen regresar a sus dueños. Hay mucha conciencia sobre eso y la gente simplemente los entrega, no se los queda.

El otro día, hablando sobre este tema con algunos amigos españoles, salió una pregunta interesante de una chica que lleva poco tiempo aquí: ahora que lleváis bastante tiempo aquí en Japón y estáis un poco más "concienciados" como lo están los japoneses, ¿hubiérais devuelto el móvil si esto hubiera pasado en España?

También salieron respuestas interesantes...

Tôno y Rikuzentakata - Día 3

(Sé que ha pasado más de un mes desde la última entrada que publiqué. Lo sé, no tengo excusa... Espera, sí que la tengo: poco tiempo y pocas ganas de escribir)

Segundo día de trabajo que empezaba. Otra vez a levantarse a las seis de la mañana, quitarse las estalactitas que crecieron durante la noche (por eso de no superar los 0ºC y tal), una buena sopa de miso calentita para desayunar y con todos los bártulos a esperar al autocar, que se retrasó unos minutos.



De vuelta en el centro de reunión de Tôno Magokoro Net, varios grupos del día anterior se marcharon, así que ese día seríamos "sólo" 41 voluntarios. A nuestro grupo le tocó en el mismo lugar que el día anterior; a seguir con la limpieza del pequeño canal de agua.


Dos de los coordinadores, junto con varios de nuestro grupo, se pusieron a limpiar de barro el principio del canal.




Prestando un poco de atención, todo lo oscuro que hay a los dos lados del canal es toda la cantidad de lodo que se llegó a acumular y que impedía totalmente el paso del agua.

En la segunda parte de la mañana, nos dividieron a todos en otros pequeños grupos: uno a seguir limpiando los alrededores de escombros, otro a seguir en el canal, otro más a limpiar los pequeños "pantanos" que se habían formado con la acumulación del agua, y por último el grupo en el que yo estaba, que nos encargaron limpiar otro canal de agua un poco más ancho y de más longitud.

Por el principio del canal no se apreciaba que hubiera tanta cantidad de escombros, además que el nivel del agua era un poco más profundo, pero a medida que avanzábamos hacia arriba había cada vez más cantidad de escombros y de barro.


Avanzando por debajo de un mini puente

Esto es lo que nos encontramos después de pasar el puentecito


Un trozo de alguna pared o algo parecido de alguna edificación. Al final conseguimos sacarlo del canal, pero costó bastante esfuerzo ya que era todo hormigón y debía de pesar como 100 quilos. Pero para eso está el trabajo en equipo.

Todo lo que íbamos sacando del fondo del agua lo dejábamos en los márgenes del canal para luego otro compañero encargarse de subirlo "a tierra" y apilarlo para que se pudiera llevar a los vertederos temporales si era el caso.

Aunque algunas veces no puedes simplemente desecharlo como basura. Cavando en un lado, intentando despejar el canal de uno de los montones de barro casi compacto, me encontré entre quilos y quilos de barro con esta especie de jarra que no tenía ni un solo rasguño.


No sé exactamente para qué sirve, pero supongo que es para servir lo que se conoce como sake (酒) en los países occidentales, aquí llamado nihonshu (日本酒) o licor japonés. No puedo entender cómo edificios enteros se vinieron abajo, coches arrastrados como barquitos de papel y una simple jarra, que se rompe solamente con tirarla al suelo, quedó completamente intacta. Obviamente no podía simplemente tirarla como si fuera basura, así que la dejé apartada con otro montoncito de cosas que estaban bien. Quién sabe si de aquí a un tiempo quizá esta jarra vuelve con sus dueños.

Acabado el segundo y último día de trabajo, otra vez al autocar para ir a los sentô, al supermercado a por la cena y a comentar todos juntos qué tal había ido el día.

A la mañana siguiente ya teníamos que volver a Tokyo, así que nos despertamos prontito, recogimos todos nuestros bártulos y limpiamos toda la casa, lista para los siguientes grupos que vendrían.


No quiero acabar esta entrada sin comentar una cosa. El 2011 ha sido un año bastante duro para Japón; sufrir el peor terremoto documentado de su historia no es algo que se supere fácilmente, así como la terrible devastación en toda la costa noreste a causa del tsunami. Por eso, aunque ya hayan pasado diez meses desde aquel 11 de marzo, aún siguen haciendo falta muchísimos voluntarios. Se ha conseguido rescatar a cientos, miles de personas en los días y semanas posteriores al tsunami; se han limpiado cientos de quilómetros de todo tipo de escombros arrastrados por el agua; se han limpiado miles de casas; se han construido casas temporales para aquellas personas que perdieron las suyas. Gracias al esfuerzo, por pequeño que sea, de todas aquellas personas que han ayudado -policía, bomberos, "ejército", personal sanitario y miles de voluntarios, de cualquier parte de Japón e incluso del extranjero- se ha logrado avanzar paso a paso, pero aún queda, por desgracia, mucho que hacer y mucha ayuda que poco a poco va descendiendo.

Por eso insisto, e insistiré las veces que haga falta aunque me llaméis pesada, que sigáis ayudando a Tôhoku, a todo el noreste de Japón afectado por el 11 de marzo, de la forma que os sea posible.