12 de marzo de 2011

Terremoto en Japón

Buenas tardes,

Todo el mundo entero ya sabe lo que ha pasado en Japón, así que me ahorro las explicaciones.

Ayer, como cada viernes, me desperté pronto y estudié un poco, ya que por la tarde había examen en la academia. Cogí el tren y antes de las 13:30h ya estaba en la escuela. Nos dieron algo de información sobre el examen de admisión a las universidades japonesas a aquéllos que quisieran hacerlo, y luego empezamos el examen.

Sobre las 14:40h, mientras estábamos tranquilamente acabando el examen, empezamos a notar que algo bajo nuestros pies se movía. "Bah, un pequeño temblorcillo, nada importante", pensé. "Jishin, jishin (terremoto, terremoto)", empezamos a decir. La profesora ni se había dado cuenta. La cosa empieza a moverse cada vez más y los profesores nos dicen que nos metamos bajo las mesas, tal y como habíamos hecho en el simulacro de hace unos tres meses, pero esta vez era de verdad.

Ya metidos bajo las mesas y un poco (bastante) acojonados, el edificio empieza a moverse mucho más. La mesa se mueven tanto que no para de darme golpes en la cabeza. Lo único que acierto a ver es a mis compañeros debajo de las mesas, riéndose nerviosos, y por las ventanas cómo la antena de uno de los edificios de enfrente no para de bailar la conga de un lado a otro. No sé si este primer temblor llegó ni siquiera a durar dos minutos pero es cierto eso que dicen que, en casos así, el tiempo se hace eterno.

Cuando parece que ha parado un poco, los profesores nos dicen que cojamos lo esencial y salgamos del edificio con calma pero rapidito. Yo cojo mi chaqueta y el bolso, donde tengo todo lo importante (móvil, pasaporte, dinero...), aunque hay algunos que con las prisas no han cogido ni el abrigo, con el frío que luego haría.

Nos llevan a todos a Aoyama Gakuin, una universidad que está a unos tres minutillos caminando desde la escuela, lugar de "reunión" o para refugiarse en casos como éste ya que es un sitio abierto, tal y como hicimos en el simulacro aunque ahora, lo repito, esto es real. Todo el mundo ha salido de los edificios y la gente sólo hace que mirar hacia arriba por miedo de que se pudiera caer algo. Nosotros, que seguimos acojonadillos, miramos también al cielo y vemos, acojonándonos un poco más, que un par de grúas de un edificio cercano en construcción no paran de menearse (éstas bailaban el "chachachá").

No sé cuánto nos quedamos en la universidad, quizá una hora u hora y pico, pero dio tiempo a que hubieran dos o tres réplicas más, no tan grande como el primer "meneo" pero bastante fuertes.




Vídeo que grabé durante la segunda o tercera réplica. No se aprecia muy bien pero los árboles se movían de un lado a otro como locos.

Como ya empezaba a hacer frío y eso parecía que iba para largo, habilitaron un pabellón polideportivo justo al lado de la universidad para que la gente de los alrededores pudiera refugiarse, así que para allá nos fuimos.

Estaba todo muy bien preparado. Cogimos sillas (había cientos), nos sentamos todos juntitos y nos dieron una especie de bolsitas para calentarnos las manos (o lo que nos apeteciera... xD). Como todavía se iban notando réplicas un poco fuertecitas, los profesores nos dijeron que no saliéramos a la calle sólo por si acaso, así que íbamos haciendo pequeñas incursiones en el konbini (pequeños supermercados abiertos 24 horas) de la calle de enfrente con la excusa de que teníamos que ir al baño. Incursiones secretas que luego no sirvieron de mucho, ya que al cabo de hora y pico los propios profesores se fueron al konbini a comprar comida y bebida para todos nosotros; ahí, a lo descarao xD.

Había un hombre con un megáfono (no sé muy bien qué papel desempeñaba) que nos iba comunicando cómo iba el restablecimiento de las líneas de trenes y metro, que desde el terremoto estaban todas completamente paradas. Sobre las 20h un par de compañeros y yo decidimos irnos a la aventura de ver si funcionaba aunque sólo fuera un tren o sino, a malas, irnos a casa en taxi.

Nada más salir del polideportivo ya vimos que una marabunta de gente había pensado lo mismo que nosotros y al llegar por los alrededores de la estación de Shibuya la cosa se ponía aún peor: miles de personas esperando que abrieran la estación, haciendo colas quilométricas para coger un bus o un taxi. Después de preguntar y comprobar que faltaría mucho tiempo aún hasta que pudiéramos volver a casa, decidimos dar una vuelta buscando algún restaurante en el que poder cenar, aunque la mayoría de sitios estaban ya cerrados o a punto de cerrar. Al final acabamos cenando en un restaurante español, "El Castellano" (parece que bastante famoso, creo que uno de los primeros que se abrió en Tokyo): una tortillita de patatas, pollo al ajillo y unas buenas alubias con acelgas todo aderezado con otra bonita réplica del terremoto.


Como se nos estaban acabando las baterías de los móviles y tampoco sabíamos bien qué hacer, volvimos al polideportivo, que al menos ahí habían habilitado unas máquinas portátiles para poder cargar los móviles (aunque, al haber tanta gente, sólo nos dejaban 10 minutos de tiempo). Cuando llegamos había mucha más gente que antes, ponle que unas 300 personas en total, todas envueltas en su manta térmica, que parecían patatitas envueltas en papel de plata dispuestas a entrar en el horno.

Entre lo que tocó esperar para poder recargar mínimamente el móvil y que me quedé hablando con los profesores y los compañeros que aún seguían ahí, me dieron la una y pico de la madrugada pensando cómo poder volver a casa. Por suerte mi línea de metro la abrieron, así que me fui con otros tres compañeros de clase a la parada más cercana donde se podía coger mi línea: media hora caminando. Con paciencia y abrigaditos, emprendimos la marcha y logramos llegar al objetivo; eso sí, con un frío en el cuerpo que no me lo he quitado hasta esta mañana.

Total, llegué a mi casa sobre las 3:30h o 3:45h de la madrugada rezando por no encontrar demasiados destrozos y por que mi compañera de piso estuviera en casa; no lo estaba. Recogí un poco la casa (algunas cosas en el baño que se habían caído al suelo, algunos libros tumbados, un poco de comida de la despensa tirada en el suelo y la nevera que había decidido irse de paseo). Me recargué el Skype con algo de dinero y llamé a mi madre a su móvil para decirle que estaba bien y que, cuando llegara ella a casa, que ya hablaríamos más tranquilamente. También llamé a mi hermano y hablamos un ratillo de todo.

Al final acabé acostándome a las 6h de la mañana con más réplicas, que no habían parado en todo el día. Con cada pequeña réplica se me ponía un nudo en el estómago pensando si era sólo eso, una pequeña, o si empezaría a moverse todo tanto como lo hizo la primera vez. Acabé durmiendo vestida y con el bolso a mi lado, preparada para que, si se diera el caso, coger bolso y chaqueta y salir corriendo a la calle.

Hoy las réplicas son bastante pequeñitas, casi ni se notan, al menos donde yo vivo, pero aún no me puedo quitar esa sensación de estar alerta todo el tiempo por si acaso. Viendo todas las imágenes y vídeos de cómo ha quedado todo en la prefectura de Miyagi y en Sendai, sobre todo por el tsunami... He tenido que apagar la televisión porque ya no podía aguantarlo más. Sólo espero que la cifra de muertos ya no se incremente más (aunque, por desgracia, parece que no será así...).

No me puedo ni imaginar (nadie puede, a no ser que lo hayas vivido en primera persona) cómo lo habrá vivido toda la gente de ahí y de los alrededores... Eso sí, pese a toda la devastación y todos los muertos y desaparecidos, hay que decir que podría haber sido MUCHÍSIMO peor si esto hubiera ocurrido en cualquier otro país del mundo, ya que Japón está muy preparado para estos casos. Un terremoto de casi NUEVE grados de magnitud en la escala de Richter es una completa bestialidad (recordemos que la escala llega hasta diez).

En fin, lo que he dicho: deseo de verdad que no haya más muertos... (Y mientras digo esto la casa se ha sacudido bastante fuerte, que me ha asustado así tan de repente :S).

7 comentarios:

Eien dijo...

Pfffff...
Me alegro de que estés bien, de verdad.
No me imagino lo angustiante que debió ser. Las imágenes que salen en España y que se ven por internet son horrorosas. Una verdadera pena.
Mucho ánimo!! Y espero que tu compañera de casa haya llegado sana y salva también.

Un beso!

Sílvia dijo...

Aquí no pasó mucho, el susto (bien grande, hay que decir) pero poco más. Aquí todo el mundo está bien y hoy es un día casi normal, como cualquier otro. La gente debería preocuparse más de los que de verdad lo están pasando mal, que es toda la gente de Miyagi, Sendai y alrededores, y menos de los que estamos en Tokyo.

¡Muchas gracias por comentar! ;)

Eien dijo...

Claramente... Me pone el corazón en un puño, pffff...
Qué vaya bien ^^

Joel dijo...

Bueno, parece que estáis todos bien. Un poco sacudidos, pero bien. Me alegra oír buenas noticias desde Japón. Muchos ánimos. En seguida estamos allí!! :)

Sílvia dijo...

@Eien: De los que estamos en Tokyo no hay que preocuparse absolutamente nada ;)

@Joel: Es verdad, que venís dentro de poco. Todos los extranjeros saliendo del país y vosotros queriendo entrar, ole xDD

Joel dijo...

Esto... creo que al final nos quedamos donde estamos... :P Es que si voy y sobrevivo a la radiación, entonces la que me mata es mi madre!!

Sílvia dijo...

@Joel: Ohhh, qué pena. Bueno, espero que sólo lo hayáis aplazado ;)